Se me ocurre…

 

Se me ocurre, a veces, romper diques y miedos

cadenas inservibles y tomar un cerilla

y  prender fuego al ocaso

que cierne sobre el dócil

siendo hermano de los miedos.

Se me ocurre, correr a trompicones

dejar el puño atado en la puerta

que cierra paso a los otros

y llamar corsario al poderoso.

Se me ocurre, dejar de obedecer.

Rasgar velos difusos y poner

la carne trémula al aire

dejándose pudrid los viejos  pensamientos

irresolutos, caducos y nefandos.

Se me ocurre marchar, salir,

navegar mil mares de zozobra

hasta dar con un pequeño oasis

donde la mano se alce al decidir

y nadie sea menos que nadie.

Se me ocurre…y luego soy pasto

del pecado que incurre la costumbre

de ser tal como son aquellos que detesto.

María Toca

Santander-17-06-2018. 15,58

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Tiempo

Es el tiempo sutil enredadera

que teje nostalgias, a despecho

de sucesos que carecen de importancia

y dejan la huella en el recuerdo

de mil marañas que apenas se reparan.

El tiempo que teje madejas y se alarga

cual gruesa goma, espesa, y se desata

como feroz tritón enrabietado.

Con el jugamos a no verle

cerrando los ojos ante el sueño

de un vivir impenitente, que no tenga fin,

 como no tuvo principio y se detiene

en cada esquina, sobornada, de la vida.

El tiempo, a veces aliado, siempre cruel

desacato de la corriente vital

donde se prende, con sutiles fauces

en la cornisa liviana, que divisamos,

apenas recién llegadas  a la vida.

María Toca.

Santander- 16-06-2018. 20,54.

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Y no tuve tiempo de escribirte…

Se nos cruzó el tiempo, amiga desconocida, Laillie,

a poco que esperé, te nos fuiste temprano

apenas sin oírte, sin saberte. Amiga.

Y no escribí los versos prometidos…

no por desidia, no, fue el tiempo

que se nos funde como agua entre las manos

sin dejarnos ver los ojos que imploran un instante.

Un pensamiento. Amiga, tan ausente.

Y te fuiste. Y ya no llegará el poema

a tus ojos, a tiempo de encenderte un simple velo

de esperanza. Porque volaste. Te hiciste aire,  Laillie.

Te nos fuiste. Apretó tu reloj al calendario

y te elevaste con el vuelo de un instante

en desamparo.

Amiga. Te me fuiste

y yo no tuve tiempo de escribirte.

Te fundiste con esa nada creadora

de sutiles formas donde siento que estás

con otras almas, tan sutiles e inermes como tú.

Amiga desconocida. Lillie,

alma hermana,  te fundiste en el silencio

de la nada en un instante. Te me fuiste

Y yo no tuve tiempo de darte mis palabras

que conformaran un poema

para aligerar , en parte, el paso

al otro lado.

Y hoy, amiga, cuando me dicen que te fuiste

me quedo sin aliento,

por no haber sabido parar para darte el abrazo;

por eso te dejo el escrito que es solo

un escueto y triste lamento que tiro en el aire

y espero que  lo deje el viento

sobre tu frente,

en tibio desacato.

María Toca

Santander- 16-06-2016, 19,15

Espero que este poema vuele y te llegue, querida Lillie Cuadrado Vega. A la vez mi corazón se posa en tu ausencia.

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Poesía

Que necesita tiempo la poesía,

el arte en general, a fuer de ser sincera,

lo confirmo. Tiempo y crecer

en algo más que las palabras,

por eso de no ser solo,

pura algarabía, la poesía .

Que necesita pellada, la poesía,

confirma que es cosa de poco

y de menos que nada, el numen

me dicen los doctos eruditos de la lengua.

Ellos saben.

De poesía, de cosas importantes,

porque son la esencia misma

del siniestro aquelarre

que une en frágil argamasa

la tenue y sutil esencia

de la emoción con la palabra

haciendo reo de belleza

o de primor ínfimo…a la poesía.

Aquelarre de subsistencia,

globo de color, en tierra extraña;

 lo que es la vida y lo que cuesta

encararla, sin esta fantasía en  las entrañas.

Caprichos  de esa juguetona: la poesía,

que suele significar cosas tales

como estar viva y no ser

 una pieza más de  la manada.

María Toca

Santander-8-06-2018. 23,27

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Aire

Hemos troquelado el aire en sulfurosa ponzoña

enjalbegada de prospera urdimbre

que nos conduce deprisa hacia la nada.

Cambiamos el tiempo de silencio

por barahúnda  extasiada de costumbre

y a fuerza de ser viles, cambiamos

las horas por segundos…

Segundos que consumimos con el hambre

de vivir de forma extraordinaria

sin saber que la calma y la presteza

es el milagro que inunda la marea.

Marea que huye gastada por plásticos

y detritus, que como peste escarmentada,

soltamos sin pausa a toda hora.

Se nos fue el agua limpia,

se nos encharcó la primavera

con el ansia de abarcarnos toda entera

mientras buscamos una hoja

entre la muerta maleza  que nos hunde.

María Toca

Santander-10-04-2018, 13,05.

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Aunque nadie pague por ello

Se lo habrán contado innumerables veces. Intentaré hacerlo de nuevo, más que con intención de descubrirles algo,  intentado expresar la baraka que supone este oficio al que entrego alma, corazón y vida.

Llueve, la tarde es plomiza y se agrieta una primavera que apenas se intuye. He leído por la mañana las noticias, examinado muros, comprobado escritos de gente a la que admiro y de la que me alimento. Hice las tareas del hogar, que una puede ser lo que es pero mantiene la servidumbre de andar a ras de suelo, más por pobre que por vocación, sea dicho de paso.  Y llega el momento. Hace tiempo que no gozo de tiempo por delante, donde no hay interrupciones ni monsergas de trabajo. Hay una extensión inabarcable de tiempo para dedicar a la escritura.

Es sistema de trabajo primario es escribir, repasar cada día lo escrito la anterior jornada, continuar escribiendo. Al final, cuando se acaba la historia (cosa harto difícil porque acabar algo amado es un infierno, o una liberación, a veces ambas cosas)  un repaso general y archivo la novela. Dejamos pasar unos meses para desempolvarla con el cuidado y la parsimonia de corregir sin piedad párrafo a párrafo, letra a letra, signos ortográficos, onomatopeyas, delineado de personajes, claridad de situación (no hay cosa que me moleste más cuando leo que tener un decorado desdibujado al que no sé cómo ubicar)

Lo más importante de la estructura de mis novelas es hacer un cuadro claro de la psique del personaje. Quiero verle vivir, andar por casa, crecer, envilecerse, hacerse mejor o empequeñecerse.  Dialogo con ellos. Los pregunto, los miro con la lupa de la comprensión. Tengo que verlos, tengo que amarlos u odiarlos, porque las esquirlas de maldad me atraen como mosca a la miel. Amo a las personas poliédricas, no creo que nadie sea fielmente bueno o malo. En todos hay de todo. Así quiero a mis personajes, tan humanos que dejen el rastro de sudor y miedo en mi cuartilla. Como forma de que la dejen en la lectura del paciente lector que los contempla desde su sofá. Vivos, en fin.

Ese repaso es arduo. Hay que podar, esquilmar sin piedad, arropar lo que está suelto, complementar lo que no tiene cuerpo. Hay que abrigar la prosa, embelleciéndola o quitando ramaje inútil (esa tendencia venida de la poesía de adjetivar de más, me aterra. Esa profusión de comas, llegada de mi lenguaje periodísticos, donde priman las frases cortas y punzantes, me atenaza) Hay que  pulir el texto. Una vez acabado, vuelta a guardar, como si fuera vino en barrica de roble y lejos de la luz. Y vuelta a empezar. En ese último repaso (ni por asomo, pero la intención es que lo sea)  una se da cuenta si lo escrito es válido o si no tiene alma y debe apartarse sin miramiento o almacenarlo como obra fallida en busca de mejor momento.

En ese último ¿? repaso se genera atención, se retoman y reforman párrafos enteros para dar consistencia o arropar la idea inicial. Cuando me doy cuenta que hay entidad, que hay cuerpo, que la novela toma alas, se produce el milagro.

Un milagro inmaterial y etéreo que te sube hasta el cielo. Has creado un pequeño universo que mantiene el interés de lectora impenitente y crítica. Vale. La obra vale. Y te inundan las ganas de correr, de no parar, de quedarte en la silla hasta que los dedos sangren y la espalda se contraiga  de dolor  sin que apenas lo notes. Hasta la madrugada porque da igual el cansancio, porque hay una borrachera de amor hacia la obra. Subida en la nube , sorbiendo de vez en cuando el aire que entra por la ventana que, por suerte,  tengo cerca del escritorio. Entonces una no puede dar más que gracias al Supremo Hacedor por tener la capacidad de poder crear mundos. Pequeños, sencillos, quizá sin ningún brillo pero opalescentes y traspasados de verdad. Aunque jamás lo escrito se lea, aunque no se publique, aunque nadie pague por ello, porque ahora las descargas son gratis y escribir no es nada. Da igual. Una se hace feliz contándose la vida que anida en las cuartillas que va rellenando.

Aunque sangren los dedos y nadie pague por ello.

María Toca

Santander-3-06-2018. 19,56

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Más lluvia

Lluvia que moja el suelo enmohecido

como alfombra de aguas estancadas

me deja el color del hielo en la mirada

y las sombras de viejas nostalgias en mi  almohada.

 

Lluvia que asoma solitaria en el batiente

del hueco solitario de un hogar en franca retirada

dejándo lágrimas que empañan mi ventana

como si el cielo anticipara con cautela

el paso firme de las hojas en el calendario.

 

Lluvia que limpias el alma de los pueblos

los libras del pecado y al sediento

le das el alimento que merece

tal que si colmaras de plomo un cementerio.

 

Contemplo con ojos taciturnos,

tu presencia, entre visillos, oculta y renuente,

aquí, en mi casa, en un intento vano,

de hacer poesía liviana, sencilla

que me ampare y haga olvidar las cuitas

de una vida gris, conducida de tu mano.

 

Lluvia que lavas con tu sentir profundo

la sangre derramada de los justos.

María Toca

Santander-3-06-2018. 19,07

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