El río que nos lleva

El río sereno se me lleva

los aires de los amores viejos

las furias y simples temporales

de los pasados y augurios del presente.

El río sereno se nos funde

entre el mar y la montaña  huera

que acuna en su falda la huida

de los que corremos en pos

de vanas esperanzas, en espera

de mejores tiempos demorados.

En el remonte donde cruza

las destempladas aguas cristalinas,

allí, entre rastrojos y peñas desbocadas

me refugio bajo la cruz y el seto

que forman las desatinadas brañas

perdidas en remontes y  praderas.

Si pudiera con mi voz desbrozar ese destino

que me tiene prendida de una rama

descansaría como  canto rodado a la ventura

esperando  la marea que lo besa,

amorosa, con su espuma, cual manto

de amor en breve espera.

María Toca

Santander-23-08-2018. 23,08

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Mis fantasmas

Días de retirada.

Días de soledad soliviantada,

de reposo, de solaz bien calibrado.

Días de asueto y de calma,

con la sola compañía

de mis buenos amigos, los fantasmas.

Días en que las hojas caen en el asfalto

y ruedan polvorientas por la nada,

mientras en sol, allá en lo alto

nos ofrece su tibia compañía.

Levantarme y ver la madrugada

escarchada de recuerdos, de flores

que lucen, cerradas, en el quicio

deslucido, que tiene mi ventana

abierta a la calle…

Son días de nostalgias recidivas

que se solapan con las voraces horas

que a modo de sudario, los atrapan.

Mientras el reloj va dando horas

y el tiempo inmisericorde se nos pasa

atrapo los recuerdos, los hago míos

y se los ofrezco como regalo

… a todos mis fantasmas.

María Toca

Santander-14-08-2018, 14,40

 

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Un día como otros

Era Agosto ¿recuerdas?

un día como otros, caluroso,

el sol había salido. Llegaste

como llegabas siempre,

con el viento a favor,

deprisa,

porque tú y el tiempo competíais

a ver quien corría más

el uno en pos del otro.

Feliz, despreocupado,

 contándome la vida,

a borbotones, como siempre,

queriendo hacer en minutos

lo que horas no podían.

Querernos.

Quererte hasta el dolor.

Admirarte.

Convertirme en amiga, por un rato,

incluso reírnos de la vida.

Acumular recuerdos, compartidos o no…

felices del encuentro.

Era Agosto, la fecha nos da igual,

un día como otros, con sol,

acalorados. Nos fuimos a comer,

hablamos, me contaste.

Escuché.

Conté. Escuchaste. Reímos.

A veces te volvías el niño

que yo, amante, arropaba,

otras, en cambio, tornaba

 el adulto tan sabio que yo reconocía,

como capitán de una nave mayor.

Y yo, de madre me saltaba,

hasta el muro donde apiadarme

de tu desafección,

porque tenías siempre tanto que hacer…

Y yo. Y la vida que se nos complicaba

cada vez más, sin tiempo.

Hoy, en cambio,

antes de la cita con el  médico

tuvimos tiempo de reír.

Era Agosto, un día como otros,

el sol calcinaba el paseo

cuando nos separamos.

Nos habían dejado ya sin voz,

sin más palabras que  los ayes lastimosos

que lanzamos, ambos, prestos a recorrer juntos

el Gólgota final.

Era Agosto, un día como otros.

Para mí comenzó el castigo más grande

que la vida me dio.

Para ti, ese día, comenzó a caer el telón.

María Toca

Santander- 11-08-2018. 21,16

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Olvidado el miedo

Se me apagó el miedo

ahora, que lo pienso, se fue callando

el pavor a paso cauteloso

y recibió en su centro

el disparo del viento

cuando se hubo cimentado

la resaca del  pesar y la aflicción

olvidada y profunda

que surgió del recelo.

Hoy que el baleo

sonó brusco en mi frente

y el dolor vagabundo

anidó presto en mi pecho

infringido  por las precarias manos…

ahora, justamente, ahora,

…se me apagó el miedo.

Quizá es que solo tememos

lo que se desconoce, y se amplía

el recelo con la vana mirada

que a todos estremece

porque el miedo es un monstruo

de ojos muy pequeños.

Por eso, se me fue el desatino

en cuanto disparaste

y atinaste en mi seno…

Y soy superviviente del temor

y del frío, porque en el seno

yace, contrito y yerto

un  corazón helado.

María Toca

Santander-6-8-2018, 13,39

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Olvidos

Olvidos. Olvido dejando sin senda lo vivido

escarchando los rincones perdidos

donde yacen encenizados, los recuerdos

dentro del viejo cajón que omitió el tiempo

y los hurgó de telarañas. Olvido,

de vanas experiencias, afantasmadas

hilvanadas de sombras y de ausencias.

 

Olvidos, que acercan tan quedos

con teas encendidas, por si tornan

las luces a pergeñar los sueños

tornados en lívidos recuerdos, olvidados

y  regresan al presente tan vivido

como el futuro es soñado sin descanso.

Y tan indiferente,  los olvidos truncados.

 

Ese camino incierto, que andamos

a escondidas de la gente

cuando la vida se vivía a empellones

de alegría, contando los minutos

tal que horas y las semanas eran

tumultuosas fuentes de vida

macerada. Y no había recuerdos

 

que todas las vivencias se grababan

a golpe de presente. Hoy, escarmentadas,

las vidas, vividas a destiempo y a deshora

de los viejos olvidos. Cerradas ya las puertas

de los cuentos  confinados

en el último rincón: en el olvido.

María Toca

Santander-2-082018

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La voz

Imagino que todas hemos tenido esa admiración prima hermana del amor por alguien que no estaba a nuestro alcance. Yo, de natural enamoradiza, lo tuve alguna vez. Y fuerte. Se cruzaron miradas, sonaron campanitas en cada encuentro, los ojos se escaldaban con palabras no dichas y la sonrisa florecía más de lo común. Por ambas partes. Pero no fue. Encuentros fugaces e inoportunos, miles de kilómetros de distancia, ambos con pareja, y una vana sensación de inoportunidad pusieron muros a algo que pudo ser muy lindo. No fue. Y es una heridita que se amplía un poco al brotar un recuerdo,una foto que ves en redes (ay milagro de encontrar viejos amores) un gesto que sorprendes que desata una catarata de añoranza de lo que pudo ser. Y hoy le escuchas. Oyes su voz de caramelo arrastrando las eses, con la cadencia de una tierra caliente y cómoda que de vez en cuando añoras. Y te quedas mirando la pantalla aguzando el oído porque pusiste voz en el pc, y en el silencio del despacho te acaricia el oído ese mar de recuerdos y de impotencia porque el tiempo pasa y no se detiene, porque estás segura de que la historia no vivida hubiera sido la más importante. O no, pero da igual, queda el hueco de no vivido. Hoy le escuché y el lamento de no haberlo vivido me volvió a subir a la garganta.

María Toca

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Y que se callen los poetas

Que no se oiga ni perdure

la voz del poeta reblandecida por el viento,

que no proclame su alborozo

la letra que sale de sus labios.

Que ni se sientan hoy sus pasos

ni el aquelarre abra la puerta.

Hoy el silencio se hace urdimbre

y cercena la puerta, hoyando el suelo,

con los  instintos,

dejando el cielo mercenario

al albur de los recelos.

Hoy callamos la voz difusa y los cantos

que se elevaron a los cielos

dejando la puerta bien abierta

y a los mercaderes en el templo.

En el sembrado la cosecha

con pereza irresoluta se resarce

de la siembra y del enjambre

con demonios que la aquietan.

Entre las nubes el reproche

camina hacia las estrellas

sin dejar estela ni simiente

que acalle la soledad y la costumbre.

Que se callen los poetas,

que nadie ose quebrantar hoy los silencios,

porque marchó hacia otros mundos

el que entonaba a las estrellas.

María Toca

Santander-28-07-2018. 22,43

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