Mañana

  • He cerrado la bancada, puse en sombra
    los trabajos y desvelos que hoy cubrí
    con la seda de mis manos y el sudor
    que dibujó perlas agrias en mi piel.
    He llegado al final del nuevo día
    sin estrellas en la frente ni rasguño en alma,
    más que un tímido temblor de incertidumbre
    y cansada, muy cansada
    de andar sola, sin más voz en la casa
    que los gritos sulfurados de algún ave
    que se anida, sin premura, en el alero
    de mi hogar. Hoy abierto, al exterior.
    Volverá mañana el día,
    volveré a ver la luz,
    a tener vaga añoranza,
    a buscar tu corazón en otros ojos,
    a escuchar en otra voz
    el tañido de palabras que no escucho
    y por ello, añoradas con viveza.
    Y por ello, hoy cierro los ojos poco a poco
    por ver si, en mi sueño,
    recupero lo perdido
    y me encuentro un avio de esperanza
    o de razón.
    M. Toca
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Los pies en el cieno

 Después de caminar por rincones oscuros,

albañales perdidos que mueven aguas negras,

y de rendir las ausencias…

                                                               mucho tiempo después,

añoramos los sueños

concebidos entonces, cuando todo era blanco

sin nubes ni ocasos

y las torpezas nos sabían a nuevas.

Apenas caminando por pretiles del río

-el sendero serpenteante

cubierto de cantos rodados, luengos, fríos, muy fríos-

cubriéndonos la ausencia

                                                                   con sonrisas de hielo…

quizá fuera entonces, cuando todo nacía.

Y el futuro desplegaba sus alas

sin cautelas ni espantos

forjando recovecos con cristales tallados

de unos ojos brillantes,

que titilaban, frescos,  prestos a  descubrir

                                                                       la vida  tras de cada ventana.

Desvelamos visillos,

descubrimos secretos,

 ancestros bien perdidos,

que  también  fueron  miedos

y lento, con el paso pastueño

se nos llegó el otoño, se nos murió el estío

alfombrándose el suelo

con  crepitantes  hojas

que cayeron del cielo.

                                                                     Hoy las sienes platean,

las manos van plenas de  zozobras

y en el pecho nos crecen los fracasos

y el dolor de mil noches

que se fueron pasando, entre sollozos hueros

sin un brazo que, amante,

amparase el destierro

ni en la frente una mano,

que borrara recuerdos.

Hoy, en la noche estrellada

apenas queda tiempo

de cruzar unos puentes

                                                                            de salir de la alcoba…

y trazar el sendero que nos cruce hasta el cieno

donde los pies se hunden

y el viento se hace eterno.

María Toca Cañedo©

Santander-07-06-2022, 17,49

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Paraisos

Buscaba rincones despejados,

iluminados apenas por el sol de la mañana

que refugien a gente inadaptada

y sean parapeto de infelices.

Buscaba lugares donde las estrellas

brillaban como luciérnagas altivas

y las nubes no fueran apagadas

con humos desechables por  las heces

de esta sociedad mal encarada.

Rastreaba con ojos bien abiertos

y con manos temblorosas

por el ansia de encontrar a cualquier precio

un paraíso en esta tierra malhayada…

Tonta de mí, no lo hallé

porque desde siempre,

había estado cerca, muy cerca;

se encontraba en la casa donde vivo

encerrado en el pecho de un ausente

donde intento refugiarme cada día.

María Toca Cañedo©

Santander-6-05-2022.  12,54.

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Desamparos

Como sin querer, se me instaló el desamparo

que ni tiene causa, motivo o razón

para sentirlo a cada rato

hasta llegar, helado, al corazón.

No es pena, ni nostalgia que se ampare,

tampoco miedo…aunque de todos lleva piezas,

 trazos conversos de tristezas

que se unieron a viejas pesadumbres

y amalgamaron la prisión

en que se encierran hoy las carnes.

En mi descargo habla la suerte,

-absurda suerte- que hizo apaño

entre truenos y soliloquios

con algo parecido al accidente.

Mas no, no solo me acompaña

por esos lares, los viejos dolores conocidos,

porque a cada paso surgen  nuevos contratiempos

acompañando a las viejas  soledades

que saltan, cual fieras, al camino

que trazo cada mañana al levantarme.

Se me apagaron las estrellas

que lucían itinerantes por la vía

en que, paciente, caminaba a destemplanzas

de contratiempos y desgracias.

La luz difusa que manaba

del amor perpetuo que nutría

esta pobre alma, tan difusa,

que se nos perdió sin remisión,

y aunque ando renqueante y buscando

sustituto perentorio al desencanto,

a cada paso que voy dando…

siento más y más la turbia sensación

de que apenas queda tiempo

entre el despeño y la intención

de acabar pronto el camino

o intentar una nueva  redención.

Siento que llevo, como lastre,

las viejas nostalgias mal cuidadas,

y un bagaje precario de certezas

que laceran con rabia el corazón.

Por eso refiero en esta esquela

que, sin darme cuenta ni razón,

se llenó mi casa de un enjambre

de soledades, tristuras mientras las penas

 laceran y siembran con reparo

el desamparo que me abruma,

me cansa,  me deja exhausta

sin apenas pausa ni quebranto

desesperanzada y sin posibilidad de redención.

María Toca Cañedo©

Santander-01-05-2022. 18,10

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Si yo solo quería…

Si yo solo quería trasmitir aconteceres

de la esquina difusa donde crecen los duendes

ocultos tras los ramajes sobrios

que esconden pensamientos,

alegrías, dolores o hermosuras diversas.

Estar ojeando  los devaneos simples

esos que se perciben en el silencio agreste

…tras el velo difuso de mares en contienda

o subiendo a los montes donde al extender la mano

se acarician las nubes y se siembran los versos

de los  dulces sabores que  se prueban,

contumaces, las aves, mientras flota en el aire

un suspiro de nieve, trémulo y acidulado.

Que yo solo quería flotar entre los mares

de sombras, contumaces y de fieras costumbres…

No ansiaba contiendas, ni frentes, o cambalaches

de puños levantados en trincheras obtusas.

No lo quería. Nada de eso ansiaba,

tan solo concebir, desde la calma de mi casa sencilla,

versos, historias, cuentos y sonrisas de infantes.

Y luego adormecerme con el trino encelado

de una pajarada corriendo hacia su nido.

Eso es lo que buscaba al empuñar palabras,

tibios soles de Marzo y solanas mayores,

siempre, siempre a cubierto

y nunca en frente de batalla.

María Toca Cañedo©

Santander 24-05-2022.  16,05

 

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Melodías

Aquella melodía

que sonaba en tardes invernales

mientras yo trabajaba

o simplemente, escuchaba

entre algodonosas nubes

turbias unas veces,

las más, quebradas -tristes tardes-

mientras el tiempo labraba  vida

tejiendo, cual araña, una tupida red,

 marañas de costumbres.

Esa sonata, apenas solapaba

la rutina concisa en que vivía

-días, noches, solitarios pasos por senderos

en donde nada sorprendía-

usurpando, a veces, las tormentas

o los negros presagios

que guardaban, celosos,

un futuro incierto, envuelto en brumas,

intuido, triste. Inabarcable

cual marea concisa que se precie.

La música lejana que me llega

Ahora, sentada en mecedora

cubiertos mis hombros

con el manto de dudas

mientras contemplo desde lejos

enjuta y disimulada, en la ventana,

el paisaje, tan visto y socorrido.

La melodía tibia

me sugiere nostalgias…penas

y sulfurados días ya pasados

que torvos, amalgaman

la senda inabarcable de la vida.

Quizá fuera añoranza

la que nos envuelve la mirada

o el cristal sutilmente empañado

de noches inconsistentes o alboradas

que apenas dejaron rastro

y que fueron paso a paso, construyendo

mi torva equidistancia…Mi morada.

Hoy , sentada, yaciendo

de tanta vida accidentada

escucho las viejas melodías

tal que entonces

…y me calman,

 sugieren, livianas al oído,

la triste vanagloria de una vida

vivida con angosturas y pasiones

al fin, resumiendo: rauda y malgastada.

María Toca Cañedo©

Santander-2-4-2022, 12,43

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Blindada cual la piedra

Siento no haber nacido  con coraza cual piedra

-canto rodado, incluso-

da igual, mientras fuera bien duro

llevando el corazón blindado

y un muro en la cabeza

que opacara los timbres

sin dejar pasar, tan siquiera,

las voces  ni los gritos

del sufrimiento ajeno…

ni tan siquiera el mío.

 

En anaquel cerrado

guardar los sentimientos

y jamás traslucir si hubiera algo de miedo

o la tibia certeza de temblores vacíos.

 

De piedra. Cual muralla fundida

cercando los quereres

dejándolos afuera…

sin apegos ni afectos

ampliando los sentidos

a las cosas banales.

 

Sin dejar ni una lágrima

que asolar el camino…

Mas soy junco quebrado

batido a ras del viento

sin palabras solaces

ni tibios versos quiebros.

 

Que más hubiera querido

que ser acantilado,

fuerte, abanderado de batallas ganadas,

o  fronteras  altivas

en vez de tibia brisa…

o quebranto suspiro.

 

Al fin, he de confesar,

que soy junco batido

por el viento procaz

y leve, muy leve, brisa seca

que apenas si se mueve

y se olvida después

María Toca Cañedo©

Santander-04-04-2022. 17,53

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Batallas

He ganado batallas con los puños cerrados,

golpeando sin tino, con fiereza y con saña;

otras fueron ganadas arañando paredes…

derribando murallas

o arrancando cristales de ventanales viejos.

A veces, también, fui derrotada,

envuelta en oleajes se me llevó la mar

hacia islas desiertas…

arrojada sin armas, cual naufraga extraviada,

perdida la memoria, la paz y la conciencia.

Duras batallas ganadas o perdidas

que fueron bien luchadas.

Hubo veces, no creas, que simplemente hui,

o cerré con más fuerza los ojos

 sin ver…o me nublé la vista

con parajes perdidos, con  espejismos rotos,

engañando al destino…mintiéndome a la vez

con la gloria y el triunfo que nunca se ha de dar.

Hubo batallas duras, cruentas, aliñadas

con el sudor vertido y la sangre fluyendo…

Otras fueron,  simplemente, batallas ganadas

al darme sin más tino, la vuelta

y dejar a la espalda el dolor malquerido.

Hay guerras que se ganan sin haberlas luchado

con solo ignorarlas y volviendo la espalda

aunque en ello se queden, los otros, pensando

que nos han derrotado.

María Toca Cañedo©

Santander-21-02-2022. 18,51

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Ganas de marchar

A veces siento ganas de partir en silencio,

arriar bien las velas, guarecerme en un puerto seguro,

dejando expediciones entre olas y fuegos

descansar y en penumbra, contar versos al viento.

O partir muy, muy lejos, donde nadie me encuentre

y fundirme despacio entre nieve  y buen fuego

donde sienta la calma que me ofrece el silencio.

Buscaría  unos brazos que me amparen y siembren

para siempre  mi vientre,  de certezas seguras

sin las dudas o miedos, que afronto cada día.

Opacarme muy lento. Marchar con paso quedo

dejando tan siquiera, huellas en lodo abierto.

Caminar junto a la alberca, mecerme entre los juncos

y abandonar el mundo y sus locas prisiones

que atenazan el cuello y me aferran con fierros.

A veces tengo ganar de huirme muy lejos

despojarme de bienes, construirme silencios

y dejar los ropajes, las ideas, los tiempos,

encerrados en baúles blindados

para que no se me escapen

 los malos pensamientos

y me vuelva el augurio de sentirme apresada

y con el alma  en vilo.

A veces sueño con cortar los amarres,

con hundirme en el cieno…

desaparecer toda y no volver la vista

cuando camine lejos.

María Toca Cañedo©

Santander-05-02-2022. 19,08

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Nos salvan las estrellas

Nos salvan las estrellas

cuando la noche es negra

de los cielos diversos,

tan  oscuros  como el azar más terco;

de los cirros nublosos, como penas   espesas

…nos salvan las estrellas

que una encuentra, distantes,

 aunque bellas e iguales

 a la sonrisa tenue o a la mano de amiga

que presta, se nos tiende.

…Nos salvan las estrellas

del túnel y del miedo,

que acecha tras la calma

o después de gozar el tibio regocijo

tan sutil como efímero,

tan banal como fiero.

 

…Nos salvan e iluminan

de las noches  brumosas

en que todo se siente como saco de piedras

que pesa más de la cuenta

lastrando los pasos en la senda.

 

Y el andar se hace lento

tal que si fieros garfios

atenazaran, como soga de ahorcado.

En la senda perdida por la que caminamos

el polvo se hace barro  pesado

tal que si fuera cieno

que enfangara los pasos

hasta hacerlos  muy torpes.

 

Las estrellas nos salvan

-que son como palabras

que nos brotan del alma-

y se hacen  oquedad

entre el dolor y el agua

templando calenturas

…convirtiéndose a  duras penas

en luces y poesía

hasta aliviar el animo

hacerlo más liviano.

Por eso os lo cuento…

y pido de antemano

que miremos al cielo

hasta encontrar escritas

las estrellas, en forma de poesía

María Toca Cañedo©

Santander-01-02-2022.  11,17.

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