Nada podrá amedrentarme

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Se me huyó presto el miedo

a perder, porque ya perdí;

escapó, perseguido, el miedo a sufrir,

porque ya lo sufrí,

galopó el miedo al dolor,

porque doler, dolió, hasta abatir el alma,

llevándola de la mano hasta el infierno

de una manera lucida, y en calma.

Haciendo cabriolas al destino

salió de mi casa el temor

porque nada, nunca, dolerá

como aquello que la mente aleja

y siempre vuelve a trotar por el conocimiento

que la memoria no puede, ni se deja

postergar al rincón de los olvidos.

Nada lacerará de igual manera,

que el verlo dormido entre mis brazos,

acariciar su rostro inerte,

arañar la fatalidad y verlo ausente,

de su casa, de su lugar, de su simiente.

Nada, nunca, sobrepasará

el dolor de no verle. No tenerle,

de nuevo, mecido en mi regazo,

poblar mis sueños con los suyos

y con sus sonrisas, sembrar

mi huerto y el destino

arando los campos, hoy secanos.

Nada podrá ya amenazarme,

ni poner mi piel medrosa;

nada, ni el grito, ni el ataque,

porque el miedo huyó ante la muerte.

Santander 7-7-14, 12,45. 179 días sin ti.

Acerca de Maria

Escritora María Toca: 1ºPremio Ateneo de Onda Novela, 2016: Son Celosos los Dioses 2ºPremio de Relato Ateneo de Fraga: El Paseador, 2014 Finalista Premio Internacional de Relato Hemingway, 2013 Finalista de varios premios más de relato. Poeta Articulista/Coordinadora/ Fundadora de LA PAJARERA MAGAZINE. Obra publicada: Novela: El Viaje a los Cien Universos Son Celosos los Dioses Relatos coral: Vidas que Cuentan
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