Cuando no se desea nada

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Uno desea el cielo, cuando camina

por la senda trillada, de la vida tranquila.

Desea que el viento se pliegue a sus deseos,

que la noche prolongue las sombras deliciosas

en que baña la luna el cuerpo crepitante.

Desea subir montes, bajar valles,

desea obtener la mirada que anhela cuando calla,

vivir cómodo, poseer, comprar, acicalar

desea, por último perpetuarse

y cruzar la alambrada que separa la mies

de una suave nube estrellada.

Deseamos honores, que nada significan,

tejemos la madeja con pueril banalidad,

 vamos dando a la vida el pago que nos queda

en pos de una mañana en que se cierren los ojos

a los sueños primarios, y quizá desesperen

en busca de otras realidades.

Cuando se da la vuelta,

cuando se cruza la levedad de la muerte,

tan solo se anhela, con ansia, eso sí,

la tranquila pausa que sucede al dolor,

cuando parece, solo parece, que hay una calma,

donde no duele la herida soslayada.

Con eso, con la calma, tengo bastante,

los anhelos, los ripios, los dejo para otros

que quizá, no vivieron bastante.

Santander 9-2-14, 21,35. 21 días sin ti.

Acerca de Maria

Escritora María Toca: 1ºPremio Ateneo de Onda Novela, 2016: Son Celosos los Dioses 2ºPremio de Relato Ateneo de Fraga: El Paseador, 2014 Finalista Premio Internacional de Relato Hemingway, 2013 Finalista de varios premios más de relato. Poeta Articulista/Coordinadora/ Fundadora de LA PAJARERA MAGAZINE. Obra publicada: Novela: El Viaje a los Cien Universos Son Celosos los Dioses Relatos coral: Vidas que Cuentan
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