La puerta

Detrás de aquella puerta tan cerrada

yacen recuerdos mil veces olvidados,

recodos que la vida se hurtó

y una mesa puesta por si vuelves.

Estancias frías, ordenadas, tan silentes

como sarcófago vacío, sin habitantes

que la pueblen ni voces que la animen.

 

Yerta, fría, con el soplo de escarcha

mil veces retenida

entre mi aliento y tu ausencia

…tan sentida.

Detrás de esa puerta que contemplas,

visitante, extranjero sin premisas,

se encuentra un alma contrariada

por voces inexistentes, por las perdidas

que a lo largo de la vida

se hicieron presas de la herrumbre,

 a base de soledades y costumbre.

Esa puerta cuajada de misterio que contemplas,

extranjero, con cuidada curiosidad bien ordenada,

está la vida entera,  en alcancías

ordenadas, entre el polvo,

y miasmas, en los estantes

que labraron los años que vivimos,

sin apenas darnos cuenta,

labrando  rutinas  consistentes .

María Toca

Santander-14-09-2019. 21,09

Publicado en poema | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Sombras

Sombras de batallas pérdidas de antemano

escorzo de penurias que han pasado

y que tornan, de pronto, invitadas

de mal agüero, a mi recinto protegido,

para dejar el alma

bien  recluida en el armario.

 

Levantan empalizada

a la nostalgia que nos cruje

y nos empuja el alma cuesta abajo.

Sombras alargadas que simulan

ser emisarias de la muerte

y a poco que las toques se diluyen

tal que algodón azucarado

…en boca adolescente.

Se bifurcan, se adormecen,

descansan en mi cama,

apoyan, somnolientas,

la cabeza en mi almohada

y se quedan amojamadas,

entre el dolor aciago

y la costumbre de saber

que libran batalla bien ganada.

María Toca

Santander-14-09-2019. 20,33

Publicado en poema | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Borrar

Me borraría de la frente los recuerdos,

los amargos, quizá también los buenos

y sembraría en los huecos la simiente

de risas y amores contrariados.

Borraría, también, algunas veces

que tropecé al andar, sin consecuencias

más que mellarme el alma,

mientras que  la paciencia

se me redujo casi a la mitad.

Correría el velo del olvido

sobre traiciones y males producidos

por almas gemelas, que hirieron

con la daga confiada del amigo…

esa cruel traición devastadora.

Y con ello, casi me quedaría

cual nacida, reciente, blanca,

limpia, y sin memoria.

Pero ahora que lo pienso

si borrara todo eso…

me quedaría sin vida

y trocaría mi ser en otra gente;

no sé si el resultado me gustase

o prefiero quedarme como estaba

malherida, quebrada y exigente.

María Toca

Santander-13-09-2019. 23,25

Publicado en poema | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Retrato

Había que hacer compras, como todos los viernes. La tarde estaba gloriosa con una temperatura alta, veraniega, con esos latigazos de sol que nos deja Septiembre en Cantabria como si nos quisiera compensar por el devenir, lleno de nublos y lluvias persistentes. Al menos antes eran así, ahora, en cambio, mi tierra clama con sed en toda la invernada.
Al aparcar se me desvió la vista hacia un galeón que como moza garbosa se mecía en el puerto. Recordé que había un jolgorio marino y allá que me fui. Un paseo por los diques serpenteando gente mientras los ojos se desvivían por esa bahía que me colma de paz. Hoy, lucía juguetona, con barcos engalanados que atraían a gente; muchachas con sus móviles, hombres maduros con el Lacoste un poco más lustroso que de costumbre por eso del paseo marino. Señoronas con el pelo crepado y en el semblante un poco de vinagre. Un chico que cimbreaba caderas con paso de modelo ponía el contrapunto. Me permití una caña contemplando el espectáculo hermoso que regalaba la ciudad que me aguanta. Me quedaban muy lejos las trifulcas políticas y el sindios que tenemos. El mar estaba en calma, azul y en el cielo alguna nube contemplaba, envidiosa, el devenir de esta nuestra ciudad. Santander es hermosa, no sé si merecemos tanto.
M. Toca
Publicado en microrrelato | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Más nostalgias…

Hay recuerdos feroces

que muerden en la carne,

tal que alimañas emboscadas,

con la fiera costumbre

de volverse a mirar

cuando la vida se nos marcha

hacia el negro futuro

y la sima se abre, cual fauce

que devora  costumbres

y anuda, con dolor, el presente

a un pasado lejano

que fue ido.

Un aroma, un color,

una tenue mancha liberada,

una presencia umbría

que nos abre la puerta

a la nostalgia. Una música

oída en el viejo rincón

donde solíamos emborracharnos

con la alegría que desprenden

los cuerpos cuando la juventud

y la belleza aúnan fuerzas

y el sol aún no se  ha puesto

ni la nieve cubre la cabeza.

María Toca

Santander 06-09-2019. 22,36.

Publicado en poema | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Heridas

Laceran dolores de los otros…

o los míos, no distingo,

porque hieren casi por igual.

Las heridas se abren como bocas hambrientas,

melladas, bocas plenas de sangre

que contemplan los puñales clavados

mientras rezuman frío y sus carnes

se cierran en falso algunas veces.

 

Laceran como flechas melladas

que alguien dirige hacia piel vulnerable.

Las mías, las tuyas, son las mismas heridas

que se abren y supuran el dolor de unos pocos,

apenas los conozco, y me duelen.

 

Como si fueran mías, las heridas abiertas

de hermanos con los que solo tengo

el lazo inerme que me une al dolor.

 

Duelen, me dejan sin aliento

cada nuevo temblor de piel socavada

como si fuera mía, la herida,

y ahora que lo pienso, quizá lo fue.

 

Heridos somos todos,

 integramos el mismo cuerpo,

 la misma necedad ante el dolor.

María Toca

El Camello 30-08-2019. 1,15

Publicado en poema | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Coitus Interruptus

Era más que costumbre placer cotidiano. Desayunaba en la misma cafetería desde años atrás. En los últimos tiempos con más gusto, lo confieso. Un cambio de propietario había modernizado las instalaciones trayendo  al lugar esos panes multicereales tan modernos,  tartitas insospechadas y deliciosas, tostas mediterráneas aceitadas y con tomate fresco… La decoración se trasformó de lugar lóbrego y de paso en un agradable rincón lleno de luz , plantas naturales y madera sin barnizar. Un gusto de sitio, acogedor e íntimo.

Observé, desde el primer día, que el encargado o dueño, era mono. Defino mono con precisión. No guapo, no alto, ni con cuerpo imponente. Lo que queremos decir las chicas con mono es: riquín, dulce, manejable…Ni alto ni bajo -con tacón le superaba- reconozco que para mí es un defecto pero a estas edades una se vuelve más tolerante que a los treinta. Sin ser guapo tenía cara agradable en donde nada destacaba pero tampoco ofendía. Ojos dulces, mirada ovina, sonrisa con tinte de miel. Barbita de tres días…

Desde el primer momento la amabilidad y el cortejo fueron evidentes. Me atendía presto,  pasaba de vez en cuando la bandeja con dulces para que probara, me ofrecía ese nuevo pan que me iba a encantar: “ya verás…pruébalo y me dices”. Su sonrisa se tornaba más amplia al saludarme o verme entrar. Y los ojillos se le achinaban con las resueltas luces de la atracción.

 

Yo, que quieren ustedes, me dejaba halagar, que una anda por edades tarantinescas y el agasajo cunde más que a los veinte años. Correcta, amable pero sutil, sin mostrar mi complacencia pero dando cuerda. Ya saben, en plan señora porque los ademanes zorriles una los dejó colgados de la cuarentena. Distinción y madurez, tal como decía mi abuela: “hija, a cierta edad hay que ser distinguida y parecer madura, aunque seas una cabra loca, como seguro serás, porque la zorra pierde el rabo pero no las costumbres. No lo parezcas, zorra, digo”

Eso mismo  pensé: distinción y a dejarme querer.

Placer moral junto al desayuno. Feliz del  aleteo matutino.

Hoy, al ir a pagar con el dinero justo en mi mano: dos veinte, exactos, la punta de sus deditos tomaron contacto con la punta de los míos, sin tomar del todo las monedas… me mira con ojillos brillosos y con timidez me dice:

-Tenemos que vernos algún día fuera de aquí. Sin prisas, ¿te parece?-

Sobra decirles que a mi falta de costumbre en el ligoteo cuasi senil,  se unía la prisa y el desconcierto de estar rodeada de gente conocida. Turbada…o fingiendo turbación, mis ojos se pasearon por la mano tendida cuyos deditos acariciaban los míos, cuando de pronto, reparo en un cordoncito que adornaba su peluda muñeca. Paro la vista, fuerzo la mirada (a estas alturas hay que forzar para ver con precisión) y ¡oh! desengaño feroz. Saltan a mis ojos los tres colores debidamente ordenados, rojo, gualda, rojo. Ahorcando su muñeca y mi entusiasmo la enseña nacional se tornó infranqueable frontera entre una incipiente pasión y yo.

 

 

Ustedes me llamarán frívola, discriminadora, anti patriota. Y en todo tendrán razón, pero si puedo transigir con la estatura, es del todo imposible que transija con la ideología y eso amigas, es inalterable. Ni los años ni los desperfectos que ocasionan pueden con la total incapacidad de ligar con patriotas.

-Sí, algún día- le digo sin convicción .

Respondí a su invitación retirando mis dedos del contacto sibilino con los suyos. Mi tono amable no le hizo presagiar el cambio de actitud, intentaré el resto de los días aislarme de sus ojillos tiernos. Lo de cambiar de cafetería queda descartado…de momento.

Fin

 

 

María Toca

Santander- 27-08-2019.12,04

Publicado en relato corto | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario