Que no soñamos a lo grande

Siempre pensé que los gobernantes tenían un puntito psicópata, un ego exacerbado, o/y algún problemilla irresoluto de autoestima, que por eso, tomando el poder, se comportaban como orangutanes en celo. Descubro que no. Descubro, al cabo de los años, que lo que son es soñadores. Amantes de la fantasía multicolor. Eso, o que alguna pastillita de esas que hacen ver mundos coloridos en expansión se les cuela en el café de la mañana. De no ser así, explíquenme ustedes el por qué se construyeron a cascoporro radiales, autopistas, puertos deportivos, aeropuertos, urbanizaciones. Una, en su inane vida, piensa, que antes es la necesidad, o la percepción de una necesidad y luego llega, como consecuencia lógica, la infraestructura. Resulta que no. Resulta que debo de pensar así porque no soy élite gobernante, ergo, no tengo fantasía.

Me falta la visión de futuro, de amplitud de miras, hizo que los sucesivos gobiernos llenaran el solar patrio de radiales. Debo ser muy tonta, porque no veo la necesidad de pavimentar kilómetros de campo, que circunda Madrid, gastando millones, que se quedaron en las arcas de empresarios amigos (los gobernantes, además de fantasiosos, son muy de amigarse) No hacían falta. Nunca hicieron falta. Como no hacía falta salpicar de pequeños aeropuertos ciudades vecinas. Pero es que a mí me falta la visión periférica soñadora de un buen gobernante.

Esas autopistas, se construyeron, vaya usted a indagar de qué forma, qué subvenciones o mordidas se dieron en su consecución. El peaje lo ha pagado el incauto conductor/a que se aventura por ellas, y paga lo que le indican. Sumidas en el desiderátum de la ruina, llega nuestro santanderino de pro, don Iñigo (El Bienpeinao) y las nacionaliza. Nacionaliza, no como hacen esos odiosos comunistas, quedándose con empresas en positivo, repartiendo con el pueblo sus beneficios. ¡Quia! Eso lo hacen los malos.

Nuestro Bienpeinao, nacionaliza pérdidas que es como se hacen las cosas desde el liberalismo. Las ganancias a la privada, de amigos a ser posible, las pérdidas para nosotros, que somos pueblo y muy de pagar. No sé qué pensaría Adam Smith de esta vocación liberalizadora de la economía patria. El caso es que los gobernantes soñaron con autopistas que llegaran hasta el cielo de Madrid, aeropuertos del abuelo, puertos deportivos, campos de golf…Soñaron ciudades pletóricas de centros comerciales, casinos, chiriguitos gritones de comida basura. Tanto soñaron que se despertaron con una horrible resaca. Ahora, como todo buen pringao, nos toca recoger las miasmas de tan sublimes liberales. Los buenos, oiga, los de las pérdidas para nosotros y los dineros para mis amigos.

Soñamos poco, solo vemos lo evidente, por eso nunca llegaremos a nada, en cambio, ellos tienen a Viesgo, Gas Natural,ACS, Ferrovial, Banco de Santander, BBVA…para recoger sus excedentes. Y nosotros a pagar. Por no ser imaginativos.

María Toca
Santander-13-12-2016

 

 

Acerca de Maria

Escritora María Toca: 1ºPremio Ateneo de Onda Novela, 2016: Son Celosos los Dioses 2ºPremio de Relato Ateneo de Fraga: El Paseador, 2014 Finalista Premio Internacional de Relato Hemingway, 2013 Finalista de varios premios más de relato. Poeta Articulista/Coordinadora/ Fundadora de LA PAJARERA MAGAZINE. Obra publicada: Novela: El Viaje a los Cien Universos Son Celosos los Dioses Relatos coral: Vidas que Cuentan
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