Glosa a los héroes

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Es difícil hablar con ecuanimidad de los grandes hombres de la historia, de esos héroes bendecidos o malditos, según el color de quien les siga. Cualquier intento de análisis intentando juzgar o al menos percibir una cierta ecuanimidad, confronta y dispara la agresión verbal. Cuanto más tratándose de un hombre controvertido, como fue Fidel Castro.

Recibí los coletazos de su movimiento en una España oscura, plena de grisura, sin el menor atisbo de color. Recuerdo alguna sonrisa torcida, algún comentario perdido,al respecto. Los barbudos de Sierra Maestra, iluminaban el solar patrio abocinado de  negras expectativas.  Crecí oyendo las condenas públicas, no en vano me eduqué en un colegio de exiliadas cubanas. Con el tiempo, se me fue dibujando un personaje memorable, cuya barba iba pareja a su masculinidad, siempre unida al puro y al desafío. En España seguía otro uniformado, poco amigo de elecciones, pero bajito, con voz de pito y entorchados rimbombantes. Nada que ver, donde va a parar.images

Con los años, fuimos viendo correr a marialitos en pos de la libertad, esa que deja morir a las puertas de un hospital si careces de seguro médico, pero que, con decisión, buena familia y livianos escrúpulos, te puede hacer rica. El gigante del puro y la barba seguía en su desafío perenne a las grandes potencias, y nuestra admiración construía el mito.

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Años después, se oyeron noticias de una represión feroz hacia los que disentían, hacía lo diferente. Fue el latigazo que nos dio Reynaldo Arenas, quizá, el que nos despertó ante el hecho, de que todos los revolucionarios, al tomar el poder, de forma ineludible, se vuelven conservadores. Conservadores de un poder que, o bien sienten que emana de un pueblo con el que se comunican de forma directa, sin la mojiganga de las urnas, o en el caso de profesar ideología diferente, de un Dios, con el que se comunican, también, de forma directa y sin fisuras. Conservadores de unas ideas, que pudieron tener sentido, allá en la Sierra Maestra, o en el Moscú de principios de siglo XX, pero que no se pliegan a los tiempos, a los nuevos sucesos que llegan. O sí, pero para perpetuarse, para conservarse. Y de tanto querer conservar, pierden el norte. De forma indefectible, se convierten en un holograma vacuo de lo que fueron. Como un globo aerostático van alejándose, subiendo, subiendo, hacia alturas siderales, alejándose del pueblo.descarga-1

Parece imposible, aunar la defensa de una revolución que fue modélica, que sumó cultura, medicina, escolarización, sanidad, con la libertad, con el voto y con el entendimiento. Por mucho que nos pese a algunos,  a veces, entre un libro, un medicamente o unas Rebook nuevas, la gente opta por esto último. Empecinarse en tener razón, sin escuchar, sin entender que a la menor fisura, se monta un paladar, o un taxi, o se jinetea para salir del paso, para comprarse medias o bragas de puntillas, es duro, para un revolucionario que porta en su mano, El Capital o el Catecismo del padre Ripalda. El pueblo, a veces, es así. Vota lo que vota, quiere lo que quiere. Aunque, no se entienda con nuestros parámetros ideológicos, religiosos o éticos.

Mantenerse en el poder tantos años, pervivir a la caída de la URRSS, fagocitar a un país que nada en petróleo, para sobrevivir, es tarea inteligente. Nadie niega que el finado lo fuera. Una gran mente. Ladino, acomodaticio y valiente; sobrevivió a la gresca infame e infamante, del bloqueo, de atentados y de ataque constante, de ese vecino del Norte que por alma, lleva un estomago que engulle cuanto le rodea.

Juzgar a Cuba con ojos europeos, sin ver que su entorno es dramático, es injusto. Si comparamos Cuba con Suecia, sale perdiendo la primera, pero si contrastamos con República Dominicana, Haití, Colombia…y demás países cercanos, ocurre al contrario. No podemos menos que admirarnos de su educación, escolarización, sanidad, cultura, cine, teatro, música… Y si lo comparamos con el entorno, más. Aunque se hicieran redadas en domicilios particulares, en los años setenta y ochenta, ante el soplo del vecino chivato,  de que la persona escuchaba a los Beatles, o se priorizaba el inglés en vez del ruso. Aunque se encarcelara sin motivo ni causa a miles de homosexuales, desposeyéndolos de la condición humana en cárceles de miedo. 8  Los fieles, justifican, que en los alrededores había  homofobia, y es cierto. Pero a un régimen, que luchó encarnizadamente por liberar al mundo, se le supone la capacidad de entendimiento para no ahogar a quien tiene pluma o ama a su semejante. Años después,  se hizo acto de contrición, de aquella forma poco plausible. Con palabras que hoy utilizan los grandes revolucionarios de Ecuador, Perú, Venezuela…¡Ay ese mariconson! dicho con esa gracia caribe del compañero Fidel…

Encontrar gente que sitúe al régimen castrista en equidistancia, juzgando con ecuanimidad, es tarea ardua, lleva a los interfectos a posicionarse o a sacar la faca y emprenderse a navajazos impíos. Y no es forma de entender a un pueblo, a un sistema, a un régimen.

Y sigo pensando, que con solo prohibir un libro, una película o una forma de pensar, se invalida el resto. O encontramos respuesta a la disyuntiva de libertad o justicia, o parimos monstruos. Ambas, libertad y justicia, deben ir entrelazadas. Siempre.

 

Santander-27-11-2016. 19,57.

 

Acerca de Maria

Escritora María Toca: 1ºPremio Ateneo de Onda Novela, 2016: Son Celosos los Dioses 2ºPremio de Relato Ateneo de Fraga: El Paseador, 2014 Finalista Premio Internacional de Relato Hemingway, 2013 Finalista de varios premios más de relato. Poeta Articulista/Coordinadora/ Fundadora de LA PAJARERA MAGAZINE. Obra publicada: Novela: El Viaje a los Cien Universos Son Celosos los Dioses Relatos coral: Vidas que Cuentan
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